25 septiembre 2026
Cuando pensamos en una mina, probablemente imaginamos excavadoras, grandes explotaciones o túneles bajo tierra. Sin embargo, una parte de las materias primas que necesitamos está mucho más cerca: en nuestras ciudades.
Coches, teléfonos móviles, electrodomésticos, baterías, cables e incluso edificios contienen materiales que pueden recuperarse cuando dejan de utilizarse.
De ahí surge un concepto cada vez más relevante dentro de la economía circular: la minería urbana.
La minería urbana consiste en recuperar, reutilizar y reciclar materiales presentes en productos y residuos urbanos para que puedan volver a aprovecharse como materias primas. La Agencia Europea de Medio Ambiente incluye entre estos recursos los aparatos electrónicos, los residuos de construcción y otros productos.
La idea es sencilla: nuestras ciudades funcionan como enormes depósitos de materiales.
Un edificio puede contener acero, aluminio, cobre, vidrio o madera. Un vehículo incorpora numerosos metales y otros materiales. Y dentro de los aparatos eléctricos y electrónicos encontramos desde aluminio y cobre hasta cantidades de otros elementos de interés.
Por eso, cuando estos productos llegan al final de su vida útil, no todo lo que contienen tiene por qué convertirse simplemente en un residuo.
El proyecto europeo ProSUM desarrolló una plataforma específica para estudiar la denominada urban mine, recopilando información sobre los materiales presentes en aparatos eléctricos y electrónicos, vehículos y baterías.
Un ordenador que ya no funciona, un coche que llega al final de su vida útil o un viejo electrodoméstico no son únicamente objetos que debemos desechar. También contienen materiales que, mediante una gestión y un tratamiento adecuados, pueden ser recuperados.
Ordenadores, teléfonos, pequeños electrodomésticos y otros dispositivos combinan diferentes materiales en muy poco espacio. La propia Comisión Europea señala, por ejemplo, que es posible recuperar oro de placas de circuitos de ordenadores y teléfonos móviles, además de otros componentes electrónicos.
El reto está en conseguir recoger estos aparatos correctamente, tratarlos y separar sus diferentes componentes para recuperar los materiales aprovechables.
Recuperar materiales que ya están presentes en nuestras ciudades permite aprovechar recursos existentes y reducir la necesidad de recurrir exclusivamente a materias primas vírgenes.
Además, determinados materiales son especialmente importantes para sectores tecnológicos, energéticos e industriales. Europa está desarrollando herramientas precisamente para conocer qué materias primas secundarias y críticas pueden recuperarse de diferentes flujos de residuos.
Pero para que esa “mina urbana” pueda aprovecharse hay un paso imprescindible: los residuos tienen que llegar al circuito de gestión adecuado.
Recoger, clasificar, separar y tratar correctamente chatarra, vehículos fuera de uso, aparatos electrónicos y otros residuos es lo que permite recuperar posteriormente sus materiales.
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