17 junio 2026
En los últimos años, los PFAS han pasado de ser desconocidos, a ser una de las principales preocupaciones para el medio ambiente. También conocidos como “químicos eternos”, estos compuestos están presentes en numerosos productos de uso cotidiano y preocupan por su gran persistencia en el medio ambiente.
Pero, ¿qué son exactamente y por qué generan tanto interés entre científicos, autoridades y organismos internacionales?
Las siglas PFAS hacen referencia a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, una amplia familia de compuestos químicos sintéticos desarrollados a partir de la década de 1940.
Su principal característica es que resisten muy bien el calor, el agua, la grasa y muchos productos químicos, lo que ha favorecido su uso en una gran variedad de aplicaciones industriales y de consumo.
Los PFAS pueden estar presentes en numerosos productos cotidianos, entre ellos:
No todos estos productos contienen PFAS, ya que muchas empresas están sustituyéndolos progresivamente por otras alternativas.
Se les denomina así porque muchos PFAS se degradan muy lentamente en el medio ambiente.
Esto significa que pueden permanecer durante años o incluso décadas en el agua, el suelo o los sedimentos, acumulándose con el paso del tiempo. Precisamente esta persistencia es una de las principales razones por las que preocupan a la comunidad científica.
La preocupación por los PFAS se debe principalmente a tres factores:
Muchos de estos compuestos apenas se degradan de forma natural, lo que favorece su acumulación en el entorno.
Debido a su uso durante décadas, se han detectado PFAS en distintos lugares del planeta, incluidos ríos, lagos, aguas subterráneas e incluso zonas alejadas de grandes núcleos urbanos.
Diversos estudios científicos han asociado la exposición a determinados PFAS con efectos adversos para la salud. Sin embargo, la investigación continúa y no todos los compuestos de esta familia presentan el mismo perfil toxicológico.
Por ello, organismos nacionales e internacionales trabajan para evaluar sus riesgos y establecer límites de exposición cuando es necesario.
Eliminar los PFAS del medio ambiente resulta complejo debido a su estabilidad química.
En los últimos años se han desarrollado tecnologías específicas para reducir su presencia en determinadas aguas y residuos, aunque su tratamiento sigue siendo un desafío técnico y económico.
Por este motivo, cada vez cobra más importancia prevenir su liberación al medio ambiente y gestionar correctamente los residuos que puedan contener estas sustancias.
Una gestión adecuada de los residuos ayuda a minimizar la liberación de sustancias potencialmente contaminantes al entorno.
En el caso de materiales y productos que puedan contener PFAS, es importante seguir los canales de recogida y tratamiento establecidos por la normativa vigente y recurrir a gestores autorizados cuando corresponda.
Los PFAS son una familia de compuestos químicos ampliamente utilizados por sus propiedades técnicas, pero cuya persistencia en el medio ambiente ha despertado una creciente preocupación.
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